Un médico con empatía mejora…

por | 17 noviembre, 2018

Médico y Paciente

Un médico con empatia mejora…

Un médico con empatía mejora la entrevista clínica y tiene beneficios en el control de la diabetes

La diabetes tipo 2 es la primera causa de amputación no reumática, e incrementa de forma notable la mortalidad por causas cardiovasculares.

Razones de peso para insistir a profesionales y pacientes sobre la importancia de una correcta supervisión.

Prácticamente el 90% de las diabetes son de tipo 2. “El reto del diagnóstico fundamentalmente está en que, en España, se demostró que casi un 14% de la población adulta padece este tipo de diabetes, pero un 6% no está diagnosticada”, asegura Carlos Miranda, coordinador nacional del Grupo de Trabajo de Diabetes de la Sociedad Española de Médicos Generales (SEMG).

Miranda se refiere a los datos del Estudio di@bet.es, el último realizado sobre esta enfermedad que calcula que unos 5,3 millones de españoles mayores de 18 años tienen diabetes del tipo 2, aunque más de dos millones desconocen que la tienen.

Hay una parte de la población que no acude a la consulta y quizá esté sufriendo la diabetes.

La diabetes no duele y, como no duele, dificulta el diagnóstico.

Por ello, plantean que debería establecerse sistemas de cribado para detectar la enfermedad.

Miranda menciona, por ejemplo, mantener la comunicación con los reconocimientos laborales y con otros datos que posiblemente no se estén cruzando, o mediante campañas de divulgación en las que se expliquen los factores de riesgo, “como la obesidad, la HTA o una historia familiar de diabetes para que esas personas, a partir de los 50 años, tengan hecha cuando menos una analítica”.

Miranda explica que la diabetes tipo 2 es “la que realmente nos ocupa a los médicos de AP”. En esta, la incidencia mundial es creciente y “España no es la excepción”.

En 2050, habrá 640 millones de diabéticos en el mundo: “En menos de 20 años tendremos 200 millones más de diabéticos”.

Riesgos asociados

Recuerda Miranda que es importante un buen control de la enfermedad. “Es fundamental porque el abordaje de la diabetes es integral.

No solo hay que tratar la enfermedad sino además las complicaciones que genera”. El 80% de las muertes originadas por la diabetes están asociadas a causas cardiovasculares.

El paciente con diabetes tipo 2 tiene el doble de riesgo de tener una enfermedad coronaria o de morir por causas cardiacas.

Todo ello se multiplica por dos o tres frente a un paciente que no tiene diabetes, por lo tanto todo forma parte de un conjunto de medidas que son más eficaces incluso sobre la mortalidad que el propio control de la diabetes”, insiste Miranda, en referencia a otros factores de riesgo como el colesterol, el tabaquismo o los estilos de vida.

Respecto a las novedades sobre el control de la enfermedad, destaca la aparición de varias nuevas familias de fármacos “que han cambiado el abordaje farmacológico no solo de esos factores de riesgo, sino de la propia enfermedad.

Avances que requieren ponerse al día, una labor a la que colabora la SEMG organizando talleres prácticos en los que revisar y discutir las nuevas guías y aportaciones para manejar los nuevos fármacos.

Más empatía

La SEMG también ha iniciado una serie de cursos de Formación Integral en Técnicas y Procedimientos (FITYP) en Diabetes, en los que se trabaja la entrevista clínica en las personas con diabetes en vista de que diversos estudios confirman los beneficios que tiene la empatía de los profesionales médicos en el cuidado clínico de la enfermedad.

Desde hace ya unos años se viene planteando que la entrevista clínica tiene sus carencias”, dice Miranda. El objetivo de esta formación es mejorar ese tipo de entrevista.

Dentro de lo que hemos ido realizando y modificando para mejorar la humanización y el entendimiento de la comunicación con los pacientes sí que hay estudios que demuestran que un médico con empatía realmente mejora esa entrevista”, explica Miranda, quien explica que “grabamos videos, hacemos role play y vemos nuestros errores.

La verdad es que estos talleres, en los que intentamos mostrar la entrevista adecuada desde el lenguaje corporal, el recibimiento y la manera de afrontar las demandas del paciente, están siendo valorados de manera muy positiva”, dice.

El hecho de que se mencione que en ellos se trabaja la empatía, añade, “ha llamado mucho la atención, pero es un taller para mostrar la entrevista que nosotros hacemos y la empatía forma parte de ella como el lenguaje corporal y una serie de actitudes como recibir al paciente mirándole y saludándose, cosas que son muy básicas pero que en ocasiones no se llevan a cabo si no se entrenan o no se conocen”.

Con ello se pretende mejorar el control de la diabetes que, para Miranda, es lo más importante para prevenir todas las complicaciones de la enfermedad.

Por un lado, menciona las complicaciones macrovasculares, de las que destaca que “las enfermedades vasculares como el ictus aumentan hasta 2-4 veces la mortalidad” y entre las que también se encuentran la enfermedad cardiovascular y la arterial periférica, “que afecta a la circulación de las piernas y, en ocasiones, puede llegar al ictus o a la amputación”, pues la diabetes sigue siendo la primera causa de amputación no reumática.

Control exigente

También menciona las complicaciones microvasculares, que afectan a la visión por medio de la retinopatía diabética, al riñón a través de la nefropatía diabética, “que es la primera causa de diálisis”, y de nuevo podría suponer la amputación de las extremidades inferiores si aparece la neuropatía diabética.

Por ello lo que hay que hacer es mentalizar a paciente y profesional de que un buen control evitaría o retrasaría muchísimo en el tiempo la aparición de estas complicaciones.

Los objetivos de control, por esta misma razón, “son tan exigentes en el paciente diabético, ya que se ha llegado a considerar que el riesgo cardiovascular era prácticamente equivalente al de una persona que ha tenido previamente un infarto”.

Miranda también explica que, en el tratamiento de la diabetes, también es importante la individualización. “No puedes tratar igual a un diabético joven y a una persona que lleva 15 años de evolución”, dice, y prosigue: “Se es más exigente al principio de la enfermedad, cuando se pueden prevenir las complicaciones, y menos agresivo en la parte final”.

Nuevas moléculas

Del futuro de la enfermedad, menciona que recientemente un equipo internacional de científicos encabezado por investigadores del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa de Sevilla creaban una nueva molécula que regenera las células productoras de insulina para curar la diabetes tipo 1. “Se está investigando mucho al respecto pero en el día a día aún nos parece que está lejos”.

Habrá que buscar un equilibrio porque las nuevas moléculas que vayan apareciendo serán muy caras.

En cualquier caso, si esas moléculas asocian beneficios sobre las complicaciones, que es lo más importante, quizá solo sean caras inicialmente y se realice un estudio de costes y efectividad para que sean beneficiosas, pero eso ya lo tienen que entender los gestores, concluye.

Fuente: IM Médico Publimas Digital s.l.

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